SOCORRER – Iniciar Reanimación (RCP):
Si la persona NO RESPIRA con normalidad o no respira en absoluto: Colócala boca arriba en una superficie firme.
Inicia COMPRESIONES TORÁCICAS: Arrodíllate a su lado, coloca el talón de una mano en el centro del pecho (entre los pezones), y la otra mano encima. Con los brazos rectos, comprime fuerte y rápido, permitiendo que el pecho se reexpanda completamente entre compresión y compresión.
Ritmo: A un ritmo de 100-120 compresiones por minuto (puedes seguir el ritmo de la canción “Stayin’ Alive” de Bee Gees).
No detengas las compresiones hasta que llegue la ayuda profesional con un desfibrilador (DEA) o la persona reaccione.
Si estás entrenado y hay más de un rescatador, puedes alternar compresiones con ventilaciones de rescate (30 compresiones : 2 ventilaciones).
Indicaciones para un Uso Adecuado y Seguro:
Tiempo es Músculo: La demora es el principal enemigo. Cada minuto que pasa sin que la sangre fluya, muere más tejido cardíaco. Actuar rápido salva vidas y reduce secuelas graves.