“¡Ahora!”, gritó Mara.
Empujó los controles hacia adelante, haciendo que el avión descendiera bruscamente. El descenso repentino provocó que varios objetos salieran disparados por la cabina.
Los aviones enemigos los sobrepasaron por completo.
Inmediatamente, ella enderezó el avión y cambió de rumbo.
“Eso nos da un poco de tiempo”, dijo.
“Pero volverán.”
“Necesitamos ser visibles”, añadió.
Activó todos los transpondedores y sistemas de señalización a bordo.
“Eso alertará al control de tráfico aéreo”, dijo el capitán.
“Exactamente.”
Capítulo 9: Un segundo peligro
De repente, sonó el intercomunicador de la cabina.
—Soy Julia, de la cabina —dijo una azafata con urgencia—. Dos pasajeros de clase ejecutiva se comportan de forma sospechosa.
El estómago de Mara se contrajo.
Esto no fue solo un ataque externo.
Alguien a bordo estuvo involucrado.
—No les permitan acceder a ningún compartimento —ordenó Mara—. Manténganlos sentados.
El capitán parecía sorprendido.
“Esto estaba planeado.”
Capítulo 10: Coraje en la cabina
En el habitáculo de pasajeros, se desató el caos cuando uno de los hombres sospechosos se puso de pie y mostró un arma.
—Mantengan la calma —anunció—. Este avión está cambiando de rumbo.
Pero de repente, un hombre de negocios corpulento se puso de pie desde el asiento 24D.
—No lo creo —dijo.
Se abalanzó sobre el hombre al instante, haciendo que el arma se deslizara por el suelo.