En esas cartas, mi madre hablaba del futuro que esperaba que yo construyera y de la fuerza que creía que yo poseía, incluso cuando dudaba de mí misma.
Meses después, en una tarde tranquila, descubrí otro sobre escondido debajo del columpio del porche. Dentro había un último mensaje de ella.
La casa es solo un símbolo, escribió. El verdadero legado es el coraje para proteger lo que importa. Mientras el sol se ponía sobre el Atlántico y las olas rompían sin cesar hacia la orilla, finalmente comprendí lo que quería decir.
La casa de la playa nunca había sido solo una propiedad. Era la historia de nuestra familia. Y ahora, por fin, estaba a salvo.
EL FIN.