A las dos de la madrugada, mi hermana golpeó mi puerta —aterrorizada, con una costilla rota— suplicando ayuda antes de desplomarse en mis brazos.
A las 2:03 de la madrugada, alguien empezó a golpear la puerta de entrada con tanta fuerza que pensé que el marco se iba a romper. Ya estaba medio dormido por la lluvia que golpeaba contra la ventana de mi habitación, y por un breve instante, desorientado, me pregunté si se habría soltado alguna rama … Read more