Ella estaba durmiendo en el camarote 8A cuando el capitán preguntó si había algún piloto de combate a bordo.

Durante meses había intentado vivir en silencio, mimetizarse con la vida cotidiana. Pero al observar los rostros preocupados de los desconocidos en la cabaña, sintió que algo despertaba en su interior.

Ella podría dejar el ejército.

Pero ella no podía dejar de ser quien era.

—Soy piloto —dijo en voz baja.

El asistente se inclinó más cerca.

“Piloto de combate. Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Volé F-16.”

Un murmullo se extendió por la cabina mientras la gente se volvía para mirarla.

En ese momento, ella ya no era solo Mara.

Volvió a ser la capitana Dalton.

Capítulo 4: Entrando en la cabina
Mientras caminaba hacia la parte delantera del avión, todos los pasajeros la observaban.

Su corazón se aceleró, la adrenalina regresó como una chispa que creía extinta hacía mucho tiempo.

Dentro de la cabina, la situación era tensa. El capitán y el primer oficial parecían exhaustos y preocupados.

“Hemos perdido parte de nuestros sistemas de vuelo”, explicó el capitán. “El piloto automático falló hace veinte minutos. Ahora estamos volando manualmente”.

Señaló hacia la pantalla del radar.

 

Mara se inclinó hacia adelante.

Otro avión volaba cerca, demasiado cerca.

—¿Desde cuándo nos sigue? —preguntó con calma.

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