—Raúl… ¿de qué está hablando?
Apretó la mandíbula.
—Ignórala. Está de luto.
Entonces Yoana abrió la carpeta.
Sacó una fotografía y la levantó.
En la foto se veía a Raúl sentado frente a la otra mujer en una terraza, sonriendo, con las manos entrelazadas. La fecha impresa debajo: once meses antes.
Un murmullo más fuerte recorrió la habitación.
—Eso fue cuando el niño estaba en el hospital —susurró alguien.
Yoana asintió lentamente.
—Sí. Cuando Valeria todavía preguntaba por su padre todas las noches.
Raúl se acercó, tenso.
—Guarda eso.
Pero Yoana ya había sacado otro papel.
Esta vez no era una foto, sino un extracto bancario. Transferencias. Reservas de hotel. Compras que no podía explicar.
El ambiente se volvió sofocante.
Yoana alzó la vista hacia la mujer que estaba a su lado.
—Lo que has visto hasta ahora… es solo el principio.
PARTE 2
La joven tragó saliva y retrocedió.
—Yo no sabía nada de esto… me dijiste que estabais separados.
—Por supuesto que sí —dijo Yoana con calma—. Me dijo que él también estaba haciendo horas extras.
Raúl intentó hacerse con los documentos, pero los familiares de Yoana se interpusieron entre él, en silencio pero con firmeza.
Continuó sacando más papeles: pruebas cuidadosamente recopiladas.
—Estas son las transferencias. Pagos de hotel, facturas de restaurantes, regalos, vuelos… todo pagado con dinero destinado al tratamiento de Valeria.
Una oleada de indignación inundó la capilla.
“¡Vendí mis joyas para ayudar!”, exclamó alguien. “¿Y él usó ese dinero para otra persona?”
La mujer se volvió hacia Raúl, conmocionada.
—¿Usaste el dinero de tu hija?
—Eso no es cierto —dijo rápidamente—. Iba a reemplazarlo.
Yoana soltó una risa amarga.
—Igual que ibas a ir al hospital esa noche. Igual que ibas a quedarte con ella durante la quimioterapia. Igual que ibas a comprarle la peluca que te pidió.
Raúl bajó la mirada brevemente, y todos lo vieron.
—Este no es lugar para mentiras —dijo el sacerdote.
—Yo también sufrí —murmuró Raúl—. Era mi hija.
La voz de Yoana resonó en toda la habitación.
—No digas eso. Ser padre no se trataba de aparecer en las fotos. Se trataba de estar presente cuando ella te necesitaba. Y no lo hiciste.
La mujer se volvió hacia él, desesperada.
—Dime la verdad.