“Ocho años después de la desaparición de su hija

—Ya no tengo miedo —dijo Sofía—. Ahora sé quién soy.

Elena sonrió. Ocho años de oscuridad no habían vencido al amor.

Porque a veces, incluso después de la más larga desaparición, la vida elige devolvernos lo que nunca debió perderse.

Y esta vez, para siempre.

Leave a Comment