En esa sala de conferencias, descubrió algo que sospechaba desde hacía tiempo, pero que nunca había tenido confirmado con tanta claridad.
Su valía nunca había dependido de la valoración que nadie más hiciera de ella.
Había estado allí todo el tiempo, visible para cualquiera que prestara verdadera atención.
Arthur había estado prestando atención.
Y al final, esa fue la única opinión que importó en esa sala.