Para todas aquellas personas que han formado familias inesperadas, que han ayudado a alguien que no tenía a nadie más o que han elegido la bondad por encima de la comodidad, esta historia también les pertenece.
Algunas de las cosas más importantes de la vida comienzan con la simple decisión de no rendirse.
Lara no se marchó.
Y bajo un limonero torcido en un patio bañado por el sol, todo lo que sucedió después le recuerda cada día que tenía razón.