Porque si mi padre no me hubiera mirado a la cara y me hubiera hecho una simple pregunta —¿Quién te hizo esto?—, podría haber pasado años fingiendo que los moretones eran parte de ser amado.
Y si alguna vez te han dicho que te calles para mantener la paz, recuerda esto:
La paz construida sobre el miedo no es paz en absoluto.
Si esta historia te conmueve, compártela con alguien que necesite escuchar que alejarse no es una debilidad. A veces, es la decisión más valiente que puedes tomar.
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