La noche en que todo estuvo a punto de desmoronarse se convirtió en la noche en que todo terminó definitivamente. No dormí. Ni un segundo. Daniel se quedó. Sentado en la sala, alerta, observando cada sombra. La mañana trajo respuestas.
—Lo encontramos —dijo Daniel.
Levanté la vista.
“¿El hombre de anoche?”
Él asintió.
“Y Garrett también.”
Colocó un grueso archivo sobre la mesa. “Garrett no actuaba solo. Forma parte de una red: lavado de dinero, cuentas ocultas, negocios ilegales”.
Mi voz era tranquila. “¿Y ahora?”
Daniel me miró a los ojos. “Se están derrumbando. Las autoridades intervinieron esta mañana.”
Mi corazón no se aceleró. Se calmó. Por primera vez… esto se rompió en cuestión de horas. Arrestos. Varios nombres.
Redadas en la empresa. Cuentas congeladas. Y justo en el centro de todo: Garrett. Lo sacaron de su oficina esposado. El mismo hombre que una vez se mostró orgulloso en el altar… ahora ni siquiera podía levantar la cabeza. Tessa emitió un comunicado público, sin tener ni idea. Desapareció por completo del foco mediático. Y así, de repente… su historia perfecta se esfumó.
Días después, me encontraba afuera del juzgado. Esta vez sacaron a Garrett de nuevo… me vio. Nuestras miradas se cruzaron. Parecía mayor. Destrozado. No era el hombre que una vez me dijo que no era suficiente.
—Rebecca… —dijo débilmente.