La renovación de la piel se ralentiza: nuestra piel, al ser menos dinámica, acumula células muertas que liberan moléculas odoríferas durante el proceso de descomposición. Este es un fenómeno natural que puede intensificar el olor corporal.
El ecosistema de la piel cambia: nuestra flora bacteriana evoluciona con los años, favoreciendo ciertas cepas de microbios que producen una cantidad particularmente grande de compuestos aromáticos distintivos.
Efectos de los tratamientos farmacológicos: Muchos medicamentos recetados a adultos se excretan parcialmente a través de la piel, alterando sutilmente nuestro sentido del olfato natural.
Órganos de filtración menos eficientes: Cuando el hígado y los riñones muestran signos de agotamiento, las toxinas se excretan cada vez más a través de la piel, lo que puede provocar olores inusuales.
Consejos para un olor corporal agradable:
¡No tiene por qué ser así! Con unos sencillos hábitos, puedes mantener un aroma personal agradable durante años.
Una rutina de higiene especialmente diseñada para pieles maduras.
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