Un joven médico le cambió la venda a una millonaria en coma. Sorprendentemente, ella se despertó y…

Un joven médico le cambió la venda a una millonaria en coma. Sorprendentemente, ella se despertó y…

La UCI del Hospital San Agustín en Ciudad de México tenía un sonido propio: el zumbido constante de los monitores, el soplido del oxígeno, el bip… bip… bip que era casi una oración mecánica.

En la cama 7 yacía Olivia Gaitán, 32 años, magnate de tecnología y heredera de un imperio que salía en revistas con fotos de mansiones en Las Lomas. Llevaba seis meses en coma desde un “accidente” en la autopista México–Toluca. Sin testigos. Sin explicación convincente. Y con una familia que aparecía en la prensa… pero casi nunca en el hospital.

El único que parecía verla como una persona, y no como un expediente, era el doctor Emiliano Reyes, residente joven, ojeroso, con el uniforme arrugado y el orgullo todavía sin domesticar.

Esa noche, Emiliano miró el vendaje que rodeaba el pecho de Olivia: viejo, amarillento, rígido, apretado como si la estuviera castigando.

—Doctor Reyes… —la jefa de enfermeras, Matilde Salazar, se le plantó al lado—. No puede cambiarle eso así nada más. Hay protocolo.

Emiliano alzó la vista. Tenía los ojos encendidos, pero la voz baja.

—¿Protocolo? Lleva meses con esto demasiado ajustado. Le limita la respiración.

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