Una niña vendió su única bicicleta para comprar comida para su madre, pero cuando un jefe de la mafia descubrió quién había arruinado sus vidas, todo cambió.

Hombres como Vincent siempre tenían informantes, siempre había ojos vigilando. Por la mañana sabría que Rocco Moretti había visitado personalmente a una de sus víctimas.

Rocco conducía por calles empapadas por la lluvia, con los nudillos blancos de tanto apretar el volante.

Durante 30 años había construido su organización: 30 años de reglas meticulosas y límites claros que sus hombres sabían que nunca debían cruzar.

¿Por qué Vincent había roto esas líneas? ¿Por unos miles de dólares robados a familias que apenas tenían lo suficiente para sobrevivir?

Sonó su teléfono.

El nombre que apareció en la pantalla hizo que su presión arterial subiera aún más.

Vicente Caruso.

—Jefe —dijo Vincent con indiferencia. Demasiado indiferencia—. Oí que estuvo por mi barrio esta noche. ¿Todo bien?

Rocco mantuvo la voz firme.

“Solo estoy revisando algunos asuntos, Vincent. Nada que te incumba.”

“Por supuesto que no, jefe. Solo me aseguraba de que nadie causara problemas en mi territorio. Ya sabe lo protector que soy con las familias a mi cargo.”

La audacia casi hizo reír a Rocco.

Vincent se jactaba de proteger a las mismas familias a las que había estado destruyendo.
—Hablando de familias —dijo Rocco lentamente—, esta noche conocí a una mujer interesante. Sarah Thompson. ¿Te suena el nombre?

El silencio al otro lado de la línea duró lo justo para confirmarlo todo.

—Thompson —dijo Vincent finalmente—. No me suena, jefe. ¿Debería?

“Al parecer, su marido, Marcus, nos debía dinero antes de morir: 15.000 dólares más intereses. Usted se encargó personalmente del cobro.”

“Ah… claro. Sí. Esa Thompson. Un caso triste. Su marido la dejó con una enorme deuda. Tuvimos que recuperar lo que pudimos.”

Rocco entró en el estacionamiento subterráneo debajo de su edificio de oficinas.

“Vincent, necesito que te reúnas conmigo esta noche. Trae la documentación de la cuenta de Thompson.”

“¿Esta noche? Jefe, ya casi es medianoche.”

“Esta noche.”

Su tono no dejaba lugar a réplica.

“Mi oficina. 1 hora.”

Terminó la llamada.

La siguiente hora le dio tiempo a Rocco para prepararse.

Llamó a Tony para que buscara todos los archivos que tenían sobre Marcus Thompson. Llamó a su contable para obtener los registros de los préstamos otorgados durante los últimos dos años. Le pidió a su jefe de seguridad que recopilara las grabaciones de vigilancia de las actividades recientes de Vincent.

Luego hizo una llamada más.

La detective María Santos.

Leave a Comment